Navidad, dulce Navidad… ¡Pero sin gluten ni lactosa!

Se acercan esas fechas entrañables por antonomasia y con ellas, cómo no, las comilonas familiares. Hay que preparar un buen menú, y lo más importante: que todos puedan disfrutarlo. Si en tu mesa hay intolerantes a la lactosa o al gluten… toca adaptar las recetas. Que esto no te suponga un quebradero de cabeza, cada vez hay más opciones para hacer elaboraciones libres de alérgenos.

Solemos pensar que el postre es la parte del menú más limitada para los celiacos o intolerantes a la lactosa. ¡Pero de eso nada! Si revisamos las recetas de toda la vida, veremos que muchas son aptas. Y las que no, con apenas un pequeño cambio, lo serán. Coge tus utensilios básicos de repostería y apunta lo que te contamos a continuación. ¡Manos a la obra!

La fruta: la mejor aliada

Una opción ideal y muy sana es apostar por la fruta para cerrar el menú. La macedonia de toda la vida es perfectaemnte apta para intolerantes a la lactosa o el gluten. Y también es, claro, una fantástica alternativa vegana. Si llevas una dieta vegana bastante tendrás con tener que explicar a algún que otro familiar por qué has decidido optar por ese modelo alimenticio, como para encima no poder disfrutar del momento dulce…

Y siempre tienes la opción de dar un toque diferente a la receta de la macedonia. Aparte de las frutas que decidas ponerle, puedes probar a macerarla primero con unas gotas de Pedro Ximénez o de ron (si no hay niños; intolerantes al ron no conocemos), o añadir unas hojitas de menta. Le dará un toque de frescor que dejará con muy buen sabor de boca a todos los comensales.

Otra opción es preparar brochetas de fruta. Frutas como la naranja, el kiwi, el plátano y la pera combinan a la perfección. Puedes servirlas al natural o probar a sumergirlas en chocolate negro fundido, quedará crujiente y delicioso. Es una manera algo más original y divertida de montar un postre navideño de fruta (y, esta sí, más children-friendly).

Adaptar la tradición

Si pensamos en dulces navideños por excelencia, pensamos en turrón, mazapán y polvorones, la tríada por excelencia (con permiso de esas almendras de pasta de almendra y oblea que ni sé cómo se llaman). Cada vez es más sencillo encontrar en los comercios habituales estos dulces libres de gluten, pero también puedes prepararlos en casa tú mismo.

Los turrones clásicos se pueden versionar de mil maneras. Una opción es hacer turrón (sin lactosa, gluten ni huevo) a base de chocolate puro, margarina, azúcar glass y copos de arroz. Una vez que la mezcla haya enfriado colocada en el molde, el resultado no tendrá nada que envidiar a los turrones comerciales de siempre.

Si optas por una tarta, u otra receta que conlleve la elaboración de una masa, deberás buscar como sustituto al trigo una harina sin gluten. La alternativa más popular es la harina de arroz, por la cantidad de almidón que contiene. Pero además de esta, hay un amplio abanico de harinas adecuadas para realizar postres aptos para celíacos, todo depende del tipo de receta.

El toque de vanguardia

Las texturas creativas en los postres están a la orden del día, no hace falta que tengas estudios de repostero profesional para atreverte a darle un toque de vanguardia a tus postres. Qué mejor momento que la Navidad para sacar tu lado más creativo y sorprender a todos.

Una receta sencilla y sorprendente es la de fresas en escabeche. Una alternativa original a las fresas con nata. Luego extraemos el agua de las fresas, calentándolas en un bol cubierto con film en el microondas. Por último, pondremos ese zumo al fuego, junto con azúcar moreno y vinagre de Módena, como resultado tendremos una especie de sirope en el que irán bañadas las fresas. ¡Delicioso!

Como nos enseña David Gil en el Curso de Técnicas y Texturas de la Repostería Creativa, también podrás jugar con las temperaturas, incluyendo un sorbete helado sin lactosa en las recetas de bizcocho. O hacer fácilmente en casa un aire de chocolate helado para rematar una mousse.

¡Deja volar tu creatividad y que ni el gluten ni la lactosa sean un impedimento para hacer grandes postres! ¡Ni para celebrar las fiestas por todo lo alto!

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